Los griegos nos dejaron la democracia, la filosofía y unos cuantos dioses con más dramas que un reality. Pero puede que también supieran un par de cosas sobre hongos y viajes psicodélicos.
Hace más de 2.000 años, miles de personas acudían a unos rituales secretos donde se bebía un misterioso brebaje y se vivían experiencias que, según contaban, les cambiaban la vida.
¿Una fiesta privada del Olimpo? Casi. Hablamos de los Misterios de Eleusis, y hay científicos que sospechan que un hongo pudo ser el invitado estrella.
Los Misterios de Eleusis: el club más exclusivo de Grecia
A unos 20 kilómetros de Atenas se encontraba Eleusis, uno de los centros religiosos más importantes del mundo griego.Olvídate de las fiestas de Dioniso por un momento. Los Misterios de Eleusis eran otro nivel.
Se celebraban cerca de Atenas en honor a Deméter y Perséfone, dos diosas relacionadas con la fertilidad, la muerte y el renacimiento. Su historia era bastante intensa: Hades secuestró a Perséfone, Deméter montó en cólera y la tierra dejó de dar frutos hasta que llegaron a un acuerdo. Quienes participaban buscaban una experiencia espiritual capaz de cambiar su visión de la vida y del más allá.
¿El único requisito? Cerrar el pico.
Los iniciados tenían prohibido contar lo que ocurría durante las ceremonias. Nada de subir una story, etiquetar al sacerdote y enseñar el fiestón. Entre ayunos, procesiones y rituales aparecía un elemento bastante sospechoso: una bebida llamada kykeon.
Lo curioso es que algunos testimonios antiguos describen estas ceremonias como experiencias profundamente transformadoras. Y ahí es donde aparece una pregunta que lleva décadas dando vueltas: ¿se debía todo a la espiritualidad o había alguna sustancia psicoactiva metida en el asunto?
El kykeon: ¿una bebida sagrada con efectos psicodélicos?
Entre los elementos más intrigantes de los Misterios de Eleusis encontramos el kykeon, una bebida ceremonial que los participantes tomaban durante los rituales. La receta conocida del kykeon llevaba agua, cebada y poleo. A simple vista, una bebida bastante tristona para tanto misterio. Vamos, que parecía más bien un batido de herbolario que una bebida capaz de hacerte conversar con Zeus.
Pero aquí entra en escena nuestro colega el hongo cornezuelo del centeno.
Pero que no tenga sombrero no significa que sea aburrido.

Algunos investigadores creen que la cebada pudo estar relacionada con el cornezuelo (Claviceps purpurea), un hongo que infecta cereales y produce sustancias químicas con propiedades muy particulares. El Claviceps purpurea no tiene el aspecto de las típicas setas mágicas que todos conocemos. Es un hongo parásito que aparece en las espigas de cereales, formando unas estructuras oscuras y alargadas.Entre sus compuestos encontramos alcaloides relacionados con el ácido lisérgico. Y sí, esa familia química tiene relación con la historia del LSD.
Eso no significa que los griegos estuvieran preparando LSD en una vasija. El cornezuelo también contiene sustancias muy tóxicas, y su presencia en el kykeon sigue siendo una hipótesis. Pero la historia acaba de ponerse interesante.
El estudio de 2026 que ha vuelto a poner Eleusis en el mapa
Cuando parecía que los griegos se habían llevado sus secretos a la tumba, llegó la ciencia para meter las narices.
Una investigación publicada en Scientific Reports en febrero de 2026 demostró experimentalmente que determinados compuestos del cornezuelo podían transformarse en sustancias psicoactivas, como la ergina o LSA, utilizando procedimientos compatibles con tecnologías antiguas.
Traducción al idioma Smartshop: que los griegos pudieran preparar un brebaje con efectos psicoactivos ya no suena tan descabellado.
¿Significa que está demostrado que lo hicieron? No. Pero ahora sabemos que, desde el punto de vista químico, era posible. Y eso es bastante más interesante que otra discusión entre Zeus y Hera.
¿Y las setas mágicas? ¿También estaban invitadas?
Aquí toca aclarar algo: el cornezuelo no es una seta alucinógena como las del género Psilocybe. Es otro tipo de hongo, y sus sustancias activas son diferentes de la psilocibina. Las setas del género Psilocybe contienen psilocibina, un compuesto muy diferente de los alcaloides del cornezuelo. Y si todavía no tienes muy claro qué son las setas alucinógenas, aquí te contamos por qué el reino fungi tiene bastante más química de la que parece.
¿Pudieron los griegos conocer otras setas con efectos psicoactivos? Es posible, pero no hay pruebas suficientes para asegurar que las utilizaran en Eleusis.
Así que, de momento, nada de imaginar a Platón repartiendo setas mágicas entre sus discípulos.
¿Para qué buscaban estas experiencias los antiguos griegos?
Si finalmente se confirma que el kykeon contenía sustancias psicoactivas, su utilización habría tenido un significado bastante diferente al que asociamos actualmente con los psicodélicos.
Los Misterios de Eleusis no eran una fiesta cualquiera. Los participantes buscaban algo mucho más profundo: acercarse a lo divino y comprender mejor los grandes misterios de la existencia.
Conectar con los dioses
Para los griegos, las experiencias extraordinarias podían interpretarse como manifestaciones de las divinidades.
Algunos investigadores plantean que una sustancia psicoactiva podría haber intensificado las sensaciones experimentadas durante los rituales.
Aunque tampoco hay que olvidarse del ambiente: días de preparación, ayuno, ceremonias secretas, antorchas y cientos de personas compartiendo las mismas creencias.
Todo eso ya podía generar una experiencia bastante intensa sin necesidad de añadir ningún hongo al cóctel.
Perder el miedo a la muerte
Uno de los objetivos de los Misterios de Eleusis era ofrecer una visión esperanzadora del destino después de la muerte.
Los iniciados participaban en ceremonias relacionadas con el mito de Perséfone, quien descendía al inframundo y regresaba posteriormente al mundo de los vivos.
La experiencia simbolizaba el renacimiento y la posibilidad de que la existencia continuara más allá de la muerte.
En definitiva, mientras algunos filósofos intentaban explicar el sentido de la vida discutiendo durante horas, otros preferían encerrarse en un templo y vivir el misterio en primera persona.
Cada uno tenía su método.
Hoy sabemos mucho más sobre cómo determinadas sustancias pueden modificar la percepción. Por ejemplo, la ciencia ha empezado a explicar cómo actúa la psilocibina en el cerebro. Eso sí, no confundamos churras con merinas: todavía no sabemos qué contenía realmente el kykeon.
De los rituales secretos al misterio de los hongos
Más de 2.000 años después, seguimos intentando averiguar qué demonios pasaba en aquellos templos.
¿Experiencias espirituales? ¿Ceremonias cargadas de simbolismo? ¿Un brebaje con propiedades psicodélicas? Quizá una mezcla de varios factores.
Lo que está claro es que los hongos podrían haber tenido un papel bastante más importante en la historia de lo que imaginábamos.
Y pensar que algunos todavía creen que los hongos solo sirven para echarlos a la pizza.
